-Quién quiera hacer realidad sus sueños, que me acompañe.
Todos se levantaron sin ni siquiera preocuparse en no tirar la silla al suelo. Las cuatro amigas bajaron también realmente emocionadas. Salieron del colegio y el hombre se paró y pidió fila india. Muy obedientes, formaron filas antes de poder contar hasta tres.
-Los chicos, pueden irse.-dijo el hombre de negro-
Los chicos, cabizbajos se fueron decepcionados. Se paseó delante de las chicas.
-De vosotras, ¿quién de aquí tiene alguna alergia o problema sanitario?-preguntó él-
Unas cuantas levantaron el brazo y les indicó que se fueran.Quedaban veintiséis chicas en pié. Las cuatro amigas cruzaron los dedos. El hombre de gafas oscuras las miró una a una.
-Perfecto...-susurró-Muy bien-dijo alzando más la voz-Todavía tenéis esperanzas, todavía...
Hizo una señal a las chicas para que subieran al autobús. Con mucho orden y tranquilidad subieron, conteniendo la alegría que corría por su sangre. En el camino el hombre de negro explicó las consecuencias. Sophy no estaba escuchando mucho, pero hubo un apartado que le llamó mucho la atención.
-... No queremos dobles, debereis ser vosotras mismas las que hagáis las ocasiones de riesgo, tiene que haber un sentimiento verdadero, pura emoción...
El hombre de negro siguió hablando pero ella no le prestó ninguna atención. Se dirigió a su compañera, Monick.
-Monick-le susurró al oído-¿Qué crees a lo que se referirá con "ocasiones de riesgo"?
-Tranquilízate,-le dijo en el mismo tono de voz-somos niñas de 14 años, ¿Qué es lo peor que podría pasar?¿Una uña rota?-dijo tratando de contener la risa-
-Mmm... Sí... Quizás tengas razón...-suspiró más aliviada-
-No, quizás tengo, no. TENGO razón.-le sonrió-
Ella sonrió y le dio un codazo moviendo la cabeza. ¿Cómo es posible que haya una persona tan despreocupada en este mundo? Se preguntó.
-...Esto es un desafío individual, y a partir de este punto ya no hay vuelta atrás. Compitiendo contra cada una de nuestras oponentes por el honor de ocupar puesto. Las cuatro se miraron algo preocupadas, ninguna quería que compitieran entre ellas. El hombre de negro anunció la llegada y bajaron del autobús. Al bajar encontraron una cantidad de furgonetas con las puertas traseras abiertas, el hombre de negro les dijo que a cada una le correspondía una. Antes de irse asignó un número a cada una, que las representaría en vez del nombre. A Sophy le tocó el 22, Riku el 10, Lucy el 3, y Monick el 12. Después de asignar el nombre se juntaron rápidamente y sugirieron que se deberían separar entre ellas lo máximo posible para evitar mínima competencia la entre ellas. Aceptaron, se dieron un abrazo, y se dirigieron a la parte trasera de las furgonetas con sus números. Sophy vio que lo único que había, era una silla en medio, y que las ventanas estaban totalmente tapadas. Le extrañó que le ataran las manos y los pies a la silla, pero estuvo en silencio. También le taparon los ojos con un pañuelo,y pensó en lo absurdo que era, porque si las ventanas estaban tapadas, ¿para qué necesitaban taparse los ojos?¿Tanto les importaba que no supieran adonde las llevan? Seguía pensando en las"ocasiones de riesgo", ¿Qué significaría eso?¿Realmente eran de riesgo verdadero? Un escalofrío le recorrió la espalda. Empezó a considerar, si de veras todo eso valía la pena. Pero ya no había vuelta atrás.
<<Fenomenal...>>-pensó sarcástica-
En el camino notó unas cuantas vueltas que de no haber estado atada a la silla, y la silla atornillada al suelo, se hubiera estrellado contra el suelo. Estrellado... Pensó el humor de Monick unas semanas antes cuando se tropezó y cayó al suelo:
<<Sophy, ¿no querías ser famosa? ¡Ya lo eres!>>-dijo Monick-
<<¿De qué hablas?>>-respondió ella-
<<Porque eres una ¡Sophy-estrellada!>>
Sonrió. De repente la furgoneta se detuvo y el sonido del motor se apagó. Alguien abrió la puerta, la desató y le quitó el pañuelo de los ojos. La cogió con fuerza por el hombro como un bruto y la llevó hasta una habitación blanca, sin aflojar su manaza del hombro. La metió dentro y se cerró la puerta por di misma. Se fijó en las paredes, más que una habitación blanca, era una especie de habitación cuadrada de cristal con una tela blanca encima. Apoyó las manos y la frente en el cristal tratando de ver a través de la tela, pero lo único que pasaba era la luz. De repente una voz que sonaba por todas partes la sorprendió. "Prueba de velocidad"-dijo la voz salida de la nada-"Veintiséis participantes, y solo dieciséis banderas. Atravesad el recorrido saltando y esquivando los obstáculos hasta llegar a una de las banderas, solo dieciséis pasareis a la siguiente prueba, las otras diez, despediros del puesto"
Se calló durante unos momentos, mientras Sophy sentía que se le revolvía el estómago, como en las camas elásticas y saltaba demasiado alto, o estaba en una montaña muy alta, o cuando el coche conducía hacia arriba o...
<<Espera un momento, hacia arriba...>>-Pensó-<<No puede ser...>>
Entonces la tela blanca se retiró hacia atrás, dejando al descubierto un bosque inmenso visto desde arriba. Miró el suelo cristalino, y efectivamente, la habitación estaba en el aire, sujetada por un brazo mecánico desde el suelo. Miró a su alrededor y vio que las demás estaban igual que ella. Empezó a respirar agitadamente del nerviosismo y buscó con la mirada a sus amigas buscando apoyo. La primera que vio, fue a Riku atándose los zapatos, después vio a Monick que estaba con el ceño fruncido mirando el recorrido sin pestañear, y finalmente vio a Lucy que en esos momentos la miró a los ojos. Sophy la miró con cara preocupada, Lucy le sonrió y movió los labios diciendo algo que Sophy no entendió.
<<¿Ha dicho muerte?¿Fuerte?¿ Lerda?¿Marte?>>-Pensó Sophy confusa-
Lucy vio que Sophy no lo habia enterndido, así que levantó el dedo gordo con una sonrisa repitiendo la palabra. Sophy sonrió, esta vez sí lo había entendido.
<<Ha dicho suerte>>-pensó-
Sophy le devolvió la sonrisa y notó que la habitación empezó a temblar. Se apoyó en la pared oeste mientras la habitación rodaba y se movía en distintas direcciones. Con los nervios de punta trató de buscar a sus amigas con la mirada, sin éxito. Cerró los ojos y presionó su mano contra el estómago.
<<Por favor>>pensó<<No por favor, hoy no quiero morir>>
Gritó con todas sus fuerzas sordos socorros hacia el exterior, que nunca nadie llegó a oír. Mientras se le ponía la carne de gallina la voz venida de la nada continuó hablando, y evaluando las pocas posibilidades que tenía de sobrevivir un minuto más en esa enclaustrante habitación transparente, decidió escuchar.
"Ya habéis visto el entorno, debéis llegar sea como sea a una de las banderas si sabéis lo que queréis. Cuidado con todo, absolutamente todo, nada es seguro. Pero si tenéis algún problema y queréis salir, solo tenéis que pulsar el botón morado de este brazalete."
Mientras la voz describía las funciones del brazalete, salió del suelo en un prisma rectangular transparente donde en el interior de la cúpula que estaba sobre el prisma, también transparente, se encontraba un ancho brazalete plateado con un botón morado del tamaño de una moneda. Se abrió con algo de humo blanquecino y alargó un brazo mecánico con el brazalete hacia la muñeca de Sophy, ajustándosela sin esfuerzo.
"Pero sobretodo, y lo más tendréis que tomar en cuenta, lo más peligroso, es que vais a poder comprobar el grado de compasión o crueldad de vuestras oponentes, significa que aquí...". Mientras la voz hablaba vio que su habitación y las de las demás descendían. Calló unos momentos hasta que su habitación contactó con el suelo y dijo sus últimas palabras con voz potente que helaron la sangre de Sophy "Todo vale." Las paredes se levantaron casi a la velocidad de la luz y sonó un pitido ensordecedor, que indicaba, el comienzo del reto.
Todos se levantaron sin ni siquiera preocuparse en no tirar la silla al suelo. Las cuatro amigas bajaron también realmente emocionadas. Salieron del colegio y el hombre se paró y pidió fila india. Muy obedientes, formaron filas antes de poder contar hasta tres.
-Los chicos, pueden irse.-dijo el hombre de negro-
Los chicos, cabizbajos se fueron decepcionados. Se paseó delante de las chicas.
-De vosotras, ¿quién de aquí tiene alguna alergia o problema sanitario?-preguntó él-
Unas cuantas levantaron el brazo y les indicó que se fueran.Quedaban veintiséis chicas en pié. Las cuatro amigas cruzaron los dedos. El hombre de gafas oscuras las miró una a una.
-Perfecto...-susurró-Muy bien-dijo alzando más la voz-Todavía tenéis esperanzas, todavía...
Hizo una señal a las chicas para que subieran al autobús. Con mucho orden y tranquilidad subieron, conteniendo la alegría que corría por su sangre. En el camino el hombre de negro explicó las consecuencias. Sophy no estaba escuchando mucho, pero hubo un apartado que le llamó mucho la atención.
-... No queremos dobles, debereis ser vosotras mismas las que hagáis las ocasiones de riesgo, tiene que haber un sentimiento verdadero, pura emoción...
El hombre de negro siguió hablando pero ella no le prestó ninguna atención. Se dirigió a su compañera, Monick.
-Monick-le susurró al oído-¿Qué crees a lo que se referirá con "ocasiones de riesgo"?
-Tranquilízate,-le dijo en el mismo tono de voz-somos niñas de 14 años, ¿Qué es lo peor que podría pasar?¿Una uña rota?-dijo tratando de contener la risa-
-Mmm... Sí... Quizás tengas razón...-suspiró más aliviada-
-No, quizás tengo, no. TENGO razón.-le sonrió-
Ella sonrió y le dio un codazo moviendo la cabeza. ¿Cómo es posible que haya una persona tan despreocupada en este mundo? Se preguntó.
-...Esto es un desafío individual, y a partir de este punto ya no hay vuelta atrás. Compitiendo contra cada una de nuestras oponentes por el honor de ocupar puesto. Las cuatro se miraron algo preocupadas, ninguna quería que compitieran entre ellas. El hombre de negro anunció la llegada y bajaron del autobús. Al bajar encontraron una cantidad de furgonetas con las puertas traseras abiertas, el hombre de negro les dijo que a cada una le correspondía una. Antes de irse asignó un número a cada una, que las representaría en vez del nombre. A Sophy le tocó el 22, Riku el 10, Lucy el 3, y Monick el 12. Después de asignar el nombre se juntaron rápidamente y sugirieron que se deberían separar entre ellas lo máximo posible para evitar mínima competencia la entre ellas. Aceptaron, se dieron un abrazo, y se dirigieron a la parte trasera de las furgonetas con sus números. Sophy vio que lo único que había, era una silla en medio, y que las ventanas estaban totalmente tapadas. Le extrañó que le ataran las manos y los pies a la silla, pero estuvo en silencio. También le taparon los ojos con un pañuelo,y pensó en lo absurdo que era, porque si las ventanas estaban tapadas, ¿para qué necesitaban taparse los ojos?¿Tanto les importaba que no supieran adonde las llevan? Seguía pensando en las"ocasiones de riesgo", ¿Qué significaría eso?¿Realmente eran de riesgo verdadero? Un escalofrío le recorrió la espalda. Empezó a considerar, si de veras todo eso valía la pena. Pero ya no había vuelta atrás.
<<Fenomenal...>>-pensó sarcástica-
En el camino notó unas cuantas vueltas que de no haber estado atada a la silla, y la silla atornillada al suelo, se hubiera estrellado contra el suelo. Estrellado... Pensó el humor de Monick unas semanas antes cuando se tropezó y cayó al suelo:
<<Sophy, ¿no querías ser famosa? ¡Ya lo eres!>>-dijo Monick-
<<¿De qué hablas?>>-respondió ella-
<<Porque eres una ¡Sophy-estrellada!>>
Sonrió. De repente la furgoneta se detuvo y el sonido del motor se apagó. Alguien abrió la puerta, la desató y le quitó el pañuelo de los ojos. La cogió con fuerza por el hombro como un bruto y la llevó hasta una habitación blanca, sin aflojar su manaza del hombro. La metió dentro y se cerró la puerta por di misma. Se fijó en las paredes, más que una habitación blanca, era una especie de habitación cuadrada de cristal con una tela blanca encima. Apoyó las manos y la frente en el cristal tratando de ver a través de la tela, pero lo único que pasaba era la luz. De repente una voz que sonaba por todas partes la sorprendió. "Prueba de velocidad"-dijo la voz salida de la nada-"Veintiséis participantes, y solo dieciséis banderas. Atravesad el recorrido saltando y esquivando los obstáculos hasta llegar a una de las banderas, solo dieciséis pasareis a la siguiente prueba, las otras diez, despediros del puesto"
Se calló durante unos momentos, mientras Sophy sentía que se le revolvía el estómago, como en las camas elásticas y saltaba demasiado alto, o estaba en una montaña muy alta, o cuando el coche conducía hacia arriba o...
<<Espera un momento, hacia arriba...>>-Pensó-<<No puede ser...>>
Entonces la tela blanca se retiró hacia atrás, dejando al descubierto un bosque inmenso visto desde arriba. Miró el suelo cristalino, y efectivamente, la habitación estaba en el aire, sujetada por un brazo mecánico desde el suelo. Miró a su alrededor y vio que las demás estaban igual que ella. Empezó a respirar agitadamente del nerviosismo y buscó con la mirada a sus amigas buscando apoyo. La primera que vio, fue a Riku atándose los zapatos, después vio a Monick que estaba con el ceño fruncido mirando el recorrido sin pestañear, y finalmente vio a Lucy que en esos momentos la miró a los ojos. Sophy la miró con cara preocupada, Lucy le sonrió y movió los labios diciendo algo que Sophy no entendió.
<<¿Ha dicho muerte?¿Fuerte?¿ Lerda?¿Marte?>>-Pensó Sophy confusa-
Lucy vio que Sophy no lo habia enterndido, así que levantó el dedo gordo con una sonrisa repitiendo la palabra. Sophy sonrió, esta vez sí lo había entendido.
<<Ha dicho suerte>>-pensó-
Sophy le devolvió la sonrisa y notó que la habitación empezó a temblar. Se apoyó en la pared oeste mientras la habitación rodaba y se movía en distintas direcciones. Con los nervios de punta trató de buscar a sus amigas con la mirada, sin éxito. Cerró los ojos y presionó su mano contra el estómago.
<<Por favor>>pensó<<No por favor, hoy no quiero morir>>
Gritó con todas sus fuerzas sordos socorros hacia el exterior, que nunca nadie llegó a oír. Mientras se le ponía la carne de gallina la voz venida de la nada continuó hablando, y evaluando las pocas posibilidades que tenía de sobrevivir un minuto más en esa enclaustrante habitación transparente, decidió escuchar.
"Ya habéis visto el entorno, debéis llegar sea como sea a una de las banderas si sabéis lo que queréis. Cuidado con todo, absolutamente todo, nada es seguro. Pero si tenéis algún problema y queréis salir, solo tenéis que pulsar el botón morado de este brazalete."
Mientras la voz describía las funciones del brazalete, salió del suelo en un prisma rectangular transparente donde en el interior de la cúpula que estaba sobre el prisma, también transparente, se encontraba un ancho brazalete plateado con un botón morado del tamaño de una moneda. Se abrió con algo de humo blanquecino y alargó un brazo mecánico con el brazalete hacia la muñeca de Sophy, ajustándosela sin esfuerzo.
"Pero sobretodo, y lo más tendréis que tomar en cuenta, lo más peligroso, es que vais a poder comprobar el grado de compasión o crueldad de vuestras oponentes, significa que aquí...". Mientras la voz hablaba vio que su habitación y las de las demás descendían. Calló unos momentos hasta que su habitación contactó con el suelo y dijo sus últimas palabras con voz potente que helaron la sangre de Sophy "Todo vale." Las paredes se levantaron casi a la velocidad de la luz y sonó un pitido ensordecedor, que indicaba, el comienzo del reto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario