miércoles, 2 de abril de 2014

Capítulo 2

Mientras el ensordecedor pitido indicaba el inicio, Monick cerró los ojos.

<<Concéntrate, concéntrate, concéntrate...>>-pensó-<<Todo saldrá bien si te concentras>>
Pero por mucho que intentara convencerse a si misma, el terrible sentimiento de la incredibilidad trataba de infundirle inseguridad y miedo. Abrió los ojos con la mente en blanco, ya que la razón le impedía pensar con claridad. Echó a correr desechando la idea de esconderse tras una piedra y dejar que todo pasase lo más rápido posible. Todo fue en orden los primeros minutos hasta que se detuvo cuando oyó un grito no muy lejos de donde se encontraba. Se acercó a una distancia prudente del lugar, oculta por un par de arbustos. Consiguió ver a la chica que tenia el pie atrapado en un agujero lleno de un líquido ácido que según la expresión de su cara, no parecía agradable.  Antes de que Monick pudiera correr a ayudarla, la chica, con la cara contraída por el dolor, presionó el botón morado sin percatarse de la presencia de Monick. Casi al instante, un gancho salido del cielo la impulsó hacia atrás, sacándole el pié pringoso del agujero y levantándola por los aires hasta un lugar seguro donde pudieran tratar la herida ocasionada por el ácido. Monick se estremeció desde su posición.
<<Nota de advertencia: no tocar líquidos pringosos>>-pensó-
Sacudió la cabeza tratando de no pensar en ello. Una menos. Ahora tenía más posibilidades. Se dio la vuelta y suspiró desalmada. Había olvidado un pequeño detalle, no sabía cual era el camino para llegar a las banderas. Frunció el ceño y le dio una patada a una piedra mientras continuaba caminando. Si tuviera la memoria fotográfica de Lucy seguro que encontraría el camino. Seguro que ella está ahora mismo visualizando una bandera. Sophy estará corriendo como una gacela, y aunque no sepa el camino, acabará por encontrarlo. Y Riku... Ella por una de sus deducciones que todas desconocen, conseguirá saberlo tarde o temprano. Monick, se sintió una punzada de inferioridad comparada con sus amigas tan... Dotadas de capacidades. De repente tropezó con algo y cayó de bruces al suelo. Suspiró, sin levantarse, maldiciendo la raíz del árbol. Era culpa suya, tropezar era lo suyo. <<Inútil>> resonó una voz en su cabeza. No se lo negó. Pero se engañaba constantemente a si misma tratando de aparentar seguridad en si misma, dándole poca importancia a las cosas que le pasaban con un chiste, una gracia, o pensando que podría haber sido peor. Y eso le daba fuerzas.
<<Al menos es tierra, y no asfalto.>>-pensó-<<De haber sido así, me hubiera dejado aquí mismo la barbilla>>
Se levantó apoyándose en la traicionera raíz. Al levantarse oyó una rozadura metálica al tiempo que arrastraba los pies contra el suelo. Se paró en seco. Volvió a arrastrar los pies sin dejar de mirar al frente. Otra vez el mismo ruido metálico. Sonrió para si. Eso es buena señal. Miró al suelo esperanzada. Se agachó y apartó las hojas resecas del suelo donde encontró una tapa cuadrada metálica. La abrió. Túneles subterráneos. Volvió a sonreir. No siempre era así, pero la vida le presentaba casualidades agradables. Quizás no conociera ningún don suyo todavía, pero la vida la compensaba con casualidades. Vive de lo que la vida le da, le sonriera o no, no le quitaría la sonrisa de su boca. Empujó a un lado la pesada tapa y se sumergió en la oscuridad. Antes eso, que un billete de vuelta a casa. Pero existía la duda por lo desconocido, y no podía ver nada. <<Nunca he tenido miedo a la oscuridad, ¿qué es lo peor podría pasar?>> No obtuvo respuesta rápida del subconsciente al instante, pero mientras bajaba las escaleras de acero empotradas a las paredes un pensamiento pasó sombrío por la cabeza: muerte. Lo apartó inmediatamente. No le convenía pensar en la muerte, ni en peligros, menos ahora, que aunque le pasara un hombre con cuchillo delante de sus narices, sabía no lo divisaría. Puso unas pocas hojas encima con una mano cogida al hierro medio oxidado y la otra maniobrando con cuidado con tal de no caerse, antes de cerrar la tapa tras de sí, para cubrirla un poco. No le convenía que nadie la siguiese. Pensó que era egoísta, pero más que por egoísmo, el aspecto de algunas contrincantes la habían intimidado un tanto, parecían no tener escrúpulos. Y bajo ningún concepto querría encontrarse en el mismo territorio con ellas. De pronto empezó a escuchar estruendos procedentes del exterior seguidos de un grito. Por ahora nadie sabia lo de los túneles, supuestamente, pero habría que esperar. Esperar a averiguarlo.

Capítulo 1

Sophy, Riku, Lucy y Monick, cuatro amigas se aburrían en la explicación de la clase de sociales, mirando cada segundo de cada minuto el reloj de la pared. Esperando el momento más esperado para toda la clase desde el mes pasado. La oportunidad de llegar a ser conocidos mundialmente. De repente un hombre vestido de negro, robusto y con gafas de sol oscuras, anunció lo que todos querían oír:
-Quién quiera hacer realidad sus sueños, que me acompañe.
Todos se levantaron sin ni siquiera preocuparse en no tirar la silla al suelo. Las cuatro amigas bajaron también realmente emocionadas. Salieron del colegio y el hombre se paró y pidió fila india. Muy obedientes, formaron filas antes de poder contar hasta tres.
-Los chicos, pueden irse.-dijo el hombre de negro-
Los chicos, cabizbajos se fueron decepcionados. Se paseó delante de las chicas.
-De vosotras, ¿quién de aquí tiene alguna alergia o problema sanitario?-preguntó él-
Unas cuantas levantaron el brazo y les indicó que se fueran.Quedaban veintiséis chicas en pié. Las cuatro amigas cruzaron los dedos. El hombre de gafas oscuras las miró una a una.
-Perfecto...-susurró-Muy bien-dijo alzando más la voz-Todavía tenéis esperanzas, todavía...
Hizo una señal a las chicas para que subieran al autobús. Con mucho orden y tranquilidad subieron, conteniendo la alegría que corría por su sangre. En el camino el hombre de negro explicó las consecuencias. Sophy no estaba escuchando mucho, pero hubo un apartado que le llamó mucho la atención.
-... No queremos dobles, debereis ser vosotras mismas las que hagáis las ocasiones de riesgo, tiene que haber un sentimiento verdadero, pura emoción...
El hombre de negro siguió hablando pero ella no le prestó ninguna atención. Se dirigió a su compañera, Monick.
-Monick-le susurró al oído-¿Qué crees a lo que se referirá con "ocasiones de riesgo"?
-Tranquilízate,-le dijo en el mismo tono de voz-somos niñas de 14 años, ¿Qué es lo peor que podría pasar?¿Una uña rota?-dijo tratando de contener la risa-
-Mmm... Sí... Quizás tengas razón...-suspiró más aliviada-
-No, quizás tengo, no. TENGO razón.-le sonrió-
Ella sonrió y le dio un codazo moviendo la cabeza. ¿Cómo es posible que haya una persona tan despreocupada en este mundo? Se preguntó.
-...Esto es un desafío individual, y a partir de este punto ya no hay vuelta atrás. Compitiendo contra cada una de nuestras oponentes por el honor de ocupar puesto. Las cuatro se miraron algo preocupadas, ninguna quería que compitieran entre ellas. El hombre de negro anunció la llegada y bajaron del autobús. Al bajar encontraron una cantidad de furgonetas con las puertas traseras abiertas, el hombre de negro les dijo que a cada una le correspondía una. Antes de irse asignó un número a cada una, que las representaría en vez del nombre. A Sophy le tocó el 22, Riku el 10, Lucy el 3, y Monick el 12. Después de asignar el nombre se juntaron rápidamente y sugirieron que se deberían separar entre ellas lo máximo posible para evitar mínima competencia la entre ellas. Aceptaron, se dieron un abrazo, y se dirigieron a la parte trasera de las furgonetas con sus números. Sophy vio que lo único que había, era una silla en medio, y que las ventanas estaban totalmente tapadas. Le extrañó que le ataran las manos y los pies a   la silla, pero estuvo en silencio. También le taparon los ojos con un pañuelo,y pensó en lo absurdo que era, porque si las ventanas estaban tapadas, ¿para qué necesitaban taparse los ojos?¿Tanto les importaba que no supieran adonde las llevan? Seguía pensando en las"ocasiones de riesgo", ¿Qué significaría eso?¿Realmente eran de riesgo verdadero? Un escalofrío le recorrió la espalda. Empezó a considerar, si de veras todo eso valía la pena. Pero ya no había vuelta atrás.
<<Fenomenal...>>-pensó sarcástica-
En el camino notó unas cuantas vueltas que de no haber estado atada a la silla, y la silla atornillada al suelo, se hubiera estrellado contra el suelo. Estrellado... Pensó el humor de Monick unas semanas antes cuando se tropezó y cayó al suelo:
<<Sophy, ¿no querías ser famosa? ¡Ya lo eres!>>-dijo Monick-
<<¿De qué hablas?>>-respondió ella-
<<Porque eres una ¡Sophy-estrellada!>>
Sonrió. De repente la furgoneta se detuvo y el sonido del motor se apagó. Alguien abrió la puerta, la desató y le quitó el pañuelo de los ojos. La cogió con fuerza por el hombro como un bruto y la llevó hasta una habitación blanca, sin aflojar su manaza del hombro. La metió dentro y se cerró la puerta por di misma. Se fijó en las paredes, más que una habitación blanca, era una especie de habitación cuadrada de cristal con una tela blanca encima. Apoyó las manos y la frente en el cristal tratando de ver a través de la tela, pero lo único que pasaba era la luz. De repente una voz que sonaba por todas partes la sorprendió. "Prueba de velocidad"-dijo la voz salida de la nada-"Veintiséis participantes, y solo dieciséis banderas. Atravesad el recorrido saltando y esquivando los obstáculos hasta llegar a una de las banderas, solo dieciséis pasareis a la siguiente prueba, las otras diez, despediros del puesto"
Se calló durante unos momentos, mientras Sophy sentía que se le revolvía el estómago, como en las camas elásticas y saltaba demasiado alto, o estaba en una montaña muy alta, o cuando el coche conducía hacia arriba o...
<<Espera un momento, hacia arriba...>>-Pensó-<<No puede ser...>>
Entonces la tela blanca se retiró hacia atrás, dejando al descubierto un bosque inmenso visto desde arriba. Miró el suelo cristalino, y efectivamente, la habitación estaba en el aire, sujetada por un brazo mecánico desde el suelo. Miró a su alrededor y vio que las demás estaban igual que ella. Empezó a respirar agitadamente del nerviosismo y buscó con la mirada a sus amigas buscando apoyo. La primera que vio, fue a Riku atándose los zapatos, después vio a Monick que estaba con el ceño fruncido mirando el recorrido sin pestañear, y finalmente vio a Lucy que en esos momentos la miró a los ojos. Sophy la miró con cara preocupada, Lucy le sonrió y movió los labios diciendo algo que Sophy no entendió.
<<¿Ha dicho muerte?¿Fuerte?¿ Lerda?¿Marte?>>-Pensó Sophy confusa-
Lucy vio que Sophy no lo habia enterndido, así que levantó el dedo gordo con una sonrisa repitiendo la palabra. Sophy sonrió, esta vez sí lo había entendido.
<<Ha dicho suerte>>-pensó-
Sophy le devolvió la sonrisa y notó que la habitación empezó a temblar. Se apoyó en la pared oeste mientras la habitación rodaba y se movía en distintas direcciones. Con los nervios de punta trató de buscar a sus amigas con la mirada, sin éxito. Cerró los ojos y presionó su mano contra el estómago.
<<Por favor>>pensó<<No por favor, hoy no quiero morir>>
Gritó con todas sus fuerzas sordos socorros hacia el exterior, que nunca nadie llegó a oír. Mientras se le ponía la carne de gallina la voz venida de la nada continuó hablando, y evaluando las pocas posibilidades que tenía de sobrevivir un minuto más en esa enclaustrante habitación transparente, decidió escuchar.
"Ya habéis visto el entorno, debéis llegar sea como sea a una de las banderas si sabéis lo que queréis. Cuidado con todo, absolutamente todo, nada es seguro. Pero si tenéis algún problema y queréis salir, solo tenéis que pulsar el botón morado de este brazalete."
Mientras la voz describía las funciones del brazalete, salió del suelo en un prisma rectangular transparente donde en el interior de la cúpula que estaba sobre el prisma, también transparente, se encontraba un ancho brazalete plateado con un botón morado del tamaño de una moneda. Se abrió con algo de humo blanquecino y alargó un brazo mecánico con el brazalete hacia la muñeca de Sophy, ajustándosela sin esfuerzo.
"Pero sobretodo, y lo más tendréis que tomar en cuenta, lo más peligroso, es que vais a poder comprobar el grado de compasión o crueldad de vuestras oponentes, significa que aquí...". Mientras la voz hablaba vio que su habitación y las de las demás descendían. Calló unos momentos hasta que su habitación contactó con el suelo y dijo sus últimas palabras con voz potente que helaron la sangre de Sophy "Todo vale." Las paredes se levantaron casi a la velocidad de la luz y sonó un pitido ensordecedor, que indicaba, el comienzo del reto.